sábado, 10 de octubre de 2009

"(...) Conocen seguramente el célebre daguerrotipo del boulevard du Temple, considerado como la primer fotografía en la cual aparece una figura humana. La lámina de plata representa el boulevard du temple fotografiado por Daguerre desde la ventana de su estudio en una hora pico. El boulevard debió estar colmado de gente y carruajes y, sin embargo, dado que los aparatos de la época exigían un tiempo de exposición extremadamente largo, de toda esta masa de movimiento no se ve absolutamente nada. Nada, excepto una pequeña silueta negra sobre la vereda, abajo y a la izquierda de la foto. Se trata de un hombre que se estaba haciendo lustrar las botas y por lo tanto permaneció inmóvil la cantidad de tiempo suficiente, con la pierna apenas elevada para apoyar el pie sobre el banquito del lustrabotas.

No podría figurarme una imagen más adecuada del Juicio Universal. La muchedumbre de los humanos -incluso la humanidad entera- está presente, pero no se ve, porque el juicio concierne a una sola persona, a una sola vida: esa, precisamente, y no otra. ¿Y de qué modo esa vida, esa persona ha sido elegida, atrapada, inmortalizada por el ángel del Ültimo Día, que es también el ángel de la fotografía? ¡En el gesto más banal y ordinario, en el gesto de hacerse lustrar los zapatos! En el instante supremo, , el hombre, todo hombre, es remitido para siempre a su gesto más ínfimo y cotidiano. Y sin embargo, gracias al objetivo fotográfico, el gesto se carga del peso de una vida entera; ese comportamiento irrelevante, hasta bobo, compendia y condensa en sí el sentido de toda una existencia."

Giorgio Agamben, Profanaciones, El día del juicio, Adriana Hidalgo editora, Bs. As. 2004.

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